Hoteles que se pueden comprar: Una tendencia de diseño emergente
18 de diciembre de 2017 | Dunn Edwards |
¿Vas a viajar estas fiestas? Entonces seguramente te habrás dado cuenta de que los hoteles se están adaptando rápidamente a un panorama del sector hotelero en el que ahora también está presente Airbnb. El diseño está desempeñando un papel fundamental en esa transformación de los hoteles.
No hay nada como relajarse en una lujosa habitación de hotel en un destino precioso. Los caprichosos papeles pintados, la exquisita ropa de cama y los artículos de aseo especialmente lujosos: todo ello contribuye a una estancia agradable. Son precisamente esos elementos los que impulsan la tendencia más novedosa y emocionante del sector hotelero: los hoteles en los que se puede comprar. ¿Te encanta la cama de la habitación 412? Pídela y te la llevarán a tu puerta. ¿Te gusta el color de la pared o la alfombra de la habitación 821? Cómpralos para tu propio salón.


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En 2018, West Elm, una de las marcas más consolidadas del sector de la decoración del hogar, tiene previsto inaugurar su propia cadena hotelera, con un primer establecimiento en Detroit y otros previstos en Minneapolis, Savannah y Charlotte, segúnFast Company. Cada hotel contará con elementos de diseño locales, así como con mobiliario y objetos decorativos que los huéspedes podrán adquirir directamente en el propio hotel.


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Parachute, marca especializada en ropa de cama y mantelería de alta gama, cuenta con el Parachute Hotel, un establecimiento de una sola habitación situado en Venice, California. La marca de relojería y marroquinería Shinola tiene previsto crear «una experiencia hotelera cuidadosamente diseñada» en 2018, según indica la página web del Shinola Hotel. Esta experiencia hotelera que combina alojamiento con compras es algo que incluso los bed and breakfast tradicionales están explorando, señala Architectural Digest.
Los consumidores pueden, en esencia, llevarse a casa elementos de su experiencia hotelera —elementos de una marca de confianza—. Esto prolonga la interacción del huésped con la marca hotelera, creando así una experiencia de cliente más inmersiva. En varios casos, estos hoteles con tienda se asocian con otras marcas de lujo locales para vender sus productos dentro del hotel. Esto ofrece a los huéspedes una experiencia única. Por ejemplo, Eden Being, una marca de estilo de vida y lujo perteneciente al grupo hotelero Oetker Collection, ofrece prendas de cachemira de la famosa diseñadora y arquitecta India Mahdavi.
Por su capacidad para impulsar las ventas y prolongar el compromiso con una marca, el diseño es ahora más importante que nunca en el sector hotelero. ¿Ascenderá el diseño a la máxima prioridad en el sector hotelero? ¿Ya lo ha hecho?